Friday, 21 November, 2014

En defensa de Los Simpson

18 December, 2010 por  
Archivado en Artículos, FCG, Noticias

Traducimos a continuación un artículo publicado ayer en IGN por su redactor Robert Canning:

Los Simpson todavía es un programa divertido. Y ya está. Así de simple. Todavía vale la pena verlo y ha valido la pena durante años. Y sí, estoy hablando sobre todos esos años después de la temporada 9. Te puedes encontrar con montones de episodios clásicos en la temporada 12, en la temporada 14, en la temporada 18 y en el resto. La verdad es que los clásicos aparecían con más frecuencia en las temporadas de un dígito, y hay episodios de esa época que nunca serán superados. Jamás. Y tal vez habrías sido más feliz si la serie hubiera acabado después de “Margie, ¿puedo acostarme con el peligro?”. Pero no lo hizo. 270 episodios más han venido después… y sigue sumando. Si todo lo que vas a hacer es comparar aquellos episodios con “Marge contra el monorrail” o con “El señor quitanieves”, te perderás una innumerable cantidad de momentos divertidos, frases para recordar e historias conmovedoras.

Simplemente no sintonices esperando ver el próximo “Sólo se muda dos veces” en cada ocasión. Eso no va a suceder. Disfruta el episodio por lo que es, no por lo que podría haber sido hace 15 años. No todos los episodios te van a dejar boquiabierto, pero más de unos cuantos se han acercado durante los años. Bastantes de éstos se han convertido en algunos de mis favoritos de todos los tiempos. “El alcalde y la mafia” de la temporada 10. “Estoy verde de rabia” de la temporada 13. “24 minutos” de la temporada 18.  “The Squirt and the Whale” de la temporada 21. Todos estos episodios y más, se han añadido a mi creciente lista de favoritos. Puede que Los Simpson no sea tan constante como lo fue en su día, pero todavía hay razones más que suficientes para seguir viéndolos.

La serie ha cambiado un poco de tono durante los años. La primera temporada solía ser una comedia familiar pero de dibujos animados. Las siguientes temporadas mantenían los valores de la comedia familiar pero añadieron el tipo de disparate que la televisión no-animada simplemente no era capaz de conseguir. Las temporadas clásicas (vamos a decir desde la temporada 4 a la temporada 8 ) encontraron un equilibrio perfecto entre las dos cosas. Pero cuando la balanza se inclinó más hacia el lado del disparate alrededor de la temporada 10, la serie encontró a sus detractores y la gente empezó a decir que Los Simpson ya no eran buenos. Y yo estoy de acuerdo en que ver a Homer fracasar en algunos planes ridículos o en nuevos trabajos irreales una y otra vez, puede resultar tedioso. Pero un episodio malo de Los Simpson es todavía mejor y más divertido que las incontables comedias que van y vienen en un abrir y cerrar de ojos (Accidentally on Purpose, Brothers y Hank por nombrar algunas).

Durante cada historia aburrida de Lisa, puedes descubrir un trozo hilarante del Jardinero Willie, una frase impresionante de Ralph Wiggum o un corto espectacular de Rasca y Pica. Seguro que no cada episodio en su conjunto es mortal, pero todos vienen con los personajes que hemos adorado mientras crecíamos y todos tienen un momento para brillar. Vale la pena ver un episodio mediocre si sale el Profesor Frink o si Cletus hace una aparición. La regularidad de los grandes episodios puede haber disminuido un poco, pero casi cada episodio es todavía bueno por los momentos memorables.

Y honestamente, los episodios sistemáticamente buenos de Los Simpson están volviendo. La serie pareció alcanzar un renacimiento creativo cuando dio el salto a la alta definición en la temporada 20. El cambio nos trajo la gran (diferente-pero-igual) secuencia de presentación actualizada. Y los episodios que concluyeron esa temporada tenían una nueva energía acorde con el nuevo aspecto fresco. “La conquista del examen”, “Adiós, Maggie, adiós” y “Sensación de morir, Jo” fueron todos fantásticos y merecen verse repetidamente. La siguiente temporada mantuvo el nuevo ímpetu y nos dio grandes episodios como “Once Upon a Time in Springfield”, “Million Dollar Maybe” y un episodio del Actor Secundario Bob intelegente e hilarante, “The Bob Next Door”.

Esta temproada ya ha empezado con buen pie. Y al igual que cuando empezó la serie, Los Simpson es una vez más un tema de conversación en las máquinas de café, gracias a la secuencia de apertura creada por el artista y activista británico Banksy, y a Bill O’Reilly calificando a Los Simpson de “mentecatos” por mostrar un lema de Fox News que decía “No racista, pero número 1 entre los racistas”. Puede que la serie no sea tan afilida como lo era en su día, pero aún puede causar impacto. Y todavía nos entrega risas aseguradas.

Toma el mejor episodio de esta temporada, “Lisa Simpson, This Isn’t Your Life”. Después de 22 temporadas, no es sorprendente que el argumento básico resultara algo familiar: Lisa está preocupada por no poder aprovechar su potencial académico. Esto ya lo hemos visto antes en “La guerra secreta de Lisa Simpson”, “Lisa, la Simpson”, “Niña pequeña en gran liga” y en otras ocasiones. Pero “This Isn’t Your Life” coge esa historia familiar y añade nuevos ángulos, nuevas risas y nuevas formas de llegarnos al corazón.

La serie aún tiene mucho que dar; no importa cuántas veces se reutilice un argumento. Después de 22 temporadas, Los Simpson todavía vale mucho la pena.

Artículo original: In Defence of The Simpsons. Traducido por Actualidad Simpson.

Cómo escribíamos episodios clásicos de Los Simpson

29 November, 2010 por  
Archivado en Artículos, FCG, Noticias

El portal Splitsider ha comenzado hoy una semana dedicada a la época dorada de Los Simpson que han bautizado como “Simpsons Classic Week”. Y para empezar han mantenido una charla con Bill Oakley, que fue guionista de la serie entre las temporadas cuatro y seis, y productor ejecutivo de la serie con su compañero Josh Weinstein durante las temporadas siete y ocho.
Como nos ha parecido interesente, aquí os hemos traducido la primera parte de la transcripción de esa charla que han titulado “Cómo escribíamos episodios clásicos de Los Simpson”.

Dos veces al año, al menos desde la temporada tres y hasta la temporada ocho, se hacían esta especie de retiros espirituales de historias donde todo el mundo llegaba y presentaba sus ideas para nuevos episodios. Reservábamos una gran sala de conferencias en un hotel que estaba a unos 100 metros de las oficinas para que todos acudieran y presentaran sus ideas, uno por uno. Era como abrir los regalos de Navidad el día de Navidad. Nos sentábamos en círculo y todo el mundo hablaba una o dos veces.

Siempre era una delicia presenciar aquello. No tenías ni idea de lo que, por ejemplo, George Meyer iba a decir, y de repente salía de su boca ese fantástico episodio de Los Simpson con el que jamás habrías soñado. Y pensabas: “Caramba, de aquí es de donde salen estas cosas”.

Muchas veces la gente también trabajaba en grupo. Podíamos trabajar con Conan (O’Brien), íbamos de acá para allá, intercambiábamos ideas y ayudábamos a pulirlas. Lo más normal es que todos vinieran con dos, o a veces, tres ideas. Tomabas tus 15 minutos y explicabas tu idea delante de todos: los guionistas, Jim Brooks, Matt Groening, Sam Simon cuando todavía estaba allí, y también los ayudantes de los guionistas que estaban allí tomando notas y haciendo apuntes.

Mucha gente se sentía muy intimidada por la situación y aquél era para ellos el peor momento del año. Pero para nosotros era nuestro momento favorito del año. Mi compañero de guiones Josh Weinstein y yo trabajábamos muy duro en estas cosas y normalmente teníamos un par de ideas guardadas en las que habíamos trabajado durante un par de meses, y simplemente nos gustaba la oportunidad de debatirlas y tener allí a todos para que lanzaran sus chistes.
Por lo general conseguías algunas risas. Y la gente te daba sugerencias como “podría pasar esto” o “podría pasar aquello”, y normalmente hablabas del tema durante unos 20 minutos con todo el mundo aportando las mejores ideas recién salidas de sus cabezas.

Lo ideal era tener una historia que tuviera principio, nudo y desenlace. No era necesario que tuvieras las divisiones de cada acto, pero no podías ir a los retiros con sólo una frase como por ejemplo “Bart contra Australia”. Allí iba gente muy ocupada y muy bien pagada, y no te apetecía hacerle perder el tiempo a Jim Brooks con algo mediocre. Estoy seguro de que hubo al menos un tipo que se fue a la calle después de su penosa actuación en el retiro de historias. Así que querías estar preparado, ya que tu trabajo estaba en juego hasta cierto punto. Por eso necesitabas llegar allí con una historia que te tomara al menos unos 10 minutos para explicarla y que tuviera la estructura de los tres actos o al menos algo que se le pareciera.

De manera que los ayudantes de guionistas tomaban todas esas notas y básicamente se quedaban guardadas hasta que llegaba el momento de trabajar en ese episodio. Y cuando ese momento llegaba, nos juntábamos en la sala de guionistas, que estaba formada por unos 10 ó 12 tíos, y el productor ejecutivo podía encargarse de liderar el debate, aunque a menudo era el guionista del episodio el que lo hacía. Íbamos escena por escena, trazábamos las líneas generales de la historia, arreglábamos cualquier problema del argumento, y simplemente pasábamos el día tratando de marcar el camino del episodio y desglosándolo en escenas todo lo que podíamos. A veces sólo tardábamos una hora y otras veces tardábamos dos o tres días. Y cuando habíamos terminado, el guionista se iba y escribía un resumen.

Y el resumen solía ser muy muy muy largo. Como si fuera para hacer una hora de televisión. Los resúmenes siempre solían ser unas 40 páginas escritas a un solo espacio, y el productor ejecutivo lo leía y aportaba sus ideas y sugería lo que se podía eliminar y lo que no. Y entonces tenías dos semanas más para escribir el guión. Y en cuanto empezabas a convertir ese resumen en un guión, te dabas cuenta de que el guión iba a ser el doble de largo de lo que debería ser. Así que se tenían que cortar un montón de cosas, cortar, cortar, cortar, y entonces podías entregar el guión.

Lo máximo con lo que podías acabar era con un guión de 62 páginas. En la mesa de lectura con los actores los guiones tenían que ser de unas 47 páginas, y a la hora de emitirlo se quedaba normalmente en unas 42, así que lo máximo que tu primer borrador podía tener eran 62 páginas para no meterte en líos. Por eso todos los borradores que presentábamos tenían por lo general 62 páginas. Pero entonces, cuando presentabas el primer borrador, éste iba a la sala de reescritura y normalmente estaba ahí unas cuantas horas o incluso unas cuantas semanas en las que se revisaba el guión línea por línea, bajo la supervisión del productor ejecutivo, retocándolo hasta conseguir la perfección para la mesa de lectura. Después de la lectura con los actores, el guión pasaba por otra reescritura durante un día o dos, y entonces grababan las voces y esa pista de sonido se mandaba a los animadores. Ésa era la estructura de trabajo que utilizamos durante todo el tiempo que yo estuve allí, desde la temporada tres a la nueve.

Mañana tendremos la segunda parte de esta charla en la que Bill repasa los cambios que un episodio clásico en particular sufrió desde que se originó la idea hasta que se emitió en televisión.

Artículo original: How We Wrote Classic Simpsons Episodes. Traducido por Actualidad Simpson.

El episodio favorito de Matt Groening es…

19 December, 2009 por  
Archivado en Artículos, Entrevistas, Noticias

En el último número de Emmy Magazine, la revista oficial de los premios Emmy publicada en EEUU, aparece un reportaje de varias páginas sobre Los Simpson y en él, varios productores y guionistas de la serie eligen sus episodios favoritos y comentan sus mejores recuerdos de estos 20 años. Podéis leer el reportaje en inglés haciendo clic en las páginas que tenéis más abajo. Vale la pena.

Para los que no anden muy puestos con el inglés, éstos son los episodios favoritos de los productores y guionistas de Los Simpson (en esta entrevista):

Matt Groening: 5F05 Lisa, la escéptica (T-9)
James L. Brooks: 7G02 Bart, el genio (T-1)
Al Jean: 7G08 Sin Blanca Navidad (T-1), 7G06 El blues de la Mona Lisa (T-1), 8F13 Homer, bateador (T-3), 9F10 Marge contra el monorrail (T-4), 3G03 Simpsoncalifragilisticoespialid…¡oh!so (T-8), BABF19 Detrás de las risas (T-11), BABF22 HOMR (T-12), HABF06 La historia aparentemente interminable (T-17) y KABF02 Eterno estupor de una mente Simpson (T-19)
Ian Maxtone-Graham: 4F01 La cita de Lisa con lo espeso (T-8), 5F01 La familia Cartridge (T-9) y JABF02 La pareja Ja Ja (T-18)
Matt Selman: Todos.
John Frink: 7F17 Dinero viejo (T-2)
Joel H. Cohen: BABF19 Detrás de las risas (T-11)
Kevin Curran: Cualquier episodio que él haya escrito.
Marc Wilmore: 7F06 Bart, el temerario (T-2)
Matt Warburton: 7F09 Rasca, Pica y Marge (T-2)
Bill Odenkirk: 9F03 Rasca y Pica: la película (T-4)
J. Stewart Burns: GABF12 Futur-drama (T-16)
Michael Price: KABF02 E Pluribu Wiggum (T-19)
Rob Lazebnik: KABF11 Un Sundance cualquiera (T-19)
Brian Kelley: 3F02 Bart vende su alma (T-7)
Jeff Westbrook: 2F09 Homer, el Grande (T-6)
Mike Reiss: 3F04 La casa-árbol del terror VI (T-7)
David Mirkin: 2F11 El cometa de Bart (T-6)
Mike Scully: 7F06 Bart, el temerario (T-2)
Carolyn Omine: 3F05 Homer tamaño king size (T-7)





El libro “Los Simpson y la filosofía” será publicado en España el próximo invierno

16 August, 2008 por  
Archivado en Artículos, Merchandising, Noticias

Según un artículo publicado hoy en el diario El País, la traducción del libro “The Simpsons and Philosophy: the D’oh of Homer” será publicada en España el próximo invierno por la editorial Blackie bajo el título “Los Simpson y la filosofía”. Este libro se editó en Estados Unidos en el 2001 y ha sido durante muchos años un gran éxito de ventas y de crítica. En la obra, un total de 20 filósofos escriben 18 ensayos relacionando las vivencias de los ciudadanos de Springfield con las ideas de los más importantes filósofos occidentales.

Copiamos a continuación un fragmento del artículo titulado “Pienso, luego… ¡mosquis!” publicado por el diario El País para que os hagáis una idea más clara de la temática del libro, pero podéis leerlo al completo haciendo clic aquí:

Los Simpson y la filosofía comienza con un ensayo de Raja Halwani dedicado a rescatar, filosóficamente, lo que Homer tiene de admirable, y el punto de partida para esta empresa imposible es Aristóteles, ni más ni menos. “Los hombres fallan a la hora de discernir en la vida qué es el bien”; esta idea aristotélica consuena con esta idea homérica, de Homer Simpson: “Yo no puedo vivir esta vida de mierda que llevas tú. Lo quiero todo, las terroríficas partes bajas, las cimas mareantes, las partes cremosas de en medio”. La interesantísima radiografía filosófica de Homer que hace Halwani viene salpicada con diálogos y situaciones que hacen ver al lector lo que ya había notado al ver Los Simpson en la televisión: que Homer, fuera de algunos momentos de intensa vitalidad, casi todos asociados con la cerveza Duff, no tiene nada de admirable. “Brindo por el alcohol, que es la causa y la solución de todos los problemas de la vida”, dice Homer en un momento festivo, con una jarra de cerveza en la mano, y unos capítulos más tarde se sincera con Marge, su esposa: “Mira Marge, siento mucho no haber sido mejor esposo; estoy arrepentido del día en que intenté hacer salsa en la bañera y de la vez en que le puse cera al coche con tu vestido de novia… Digamos que te pido perdón por todo nuestro matrimonio hasta el día de hoy”.

El libro se divide en cuatro grandes secciones: personajes, temas simpsonianos, la ética de los Simpson y los Simpson y los filósofos. El resultado, como suele suceder en los libros de varios autores, es desigual y ligeramente repetitivo; sin embargo, su lectura puede ser muy instructiva para los millones de forofos de esta serie que desde 1989 presenta una visión de la sociedad en dibujos que se parece bastante a la realidad de la familia occidental; en sus episodios, además de la lúcida disección que se hace del zoo humano, se tratan temas muy serios como la inmigración, los derechos de los homosexuales, la energía nuclear, la polución, y todo teñido de una sátira política que al final, como sucede casi siempre en los ambientes de Hollywood, resulta ser más demócrata que republicana.

En la edición impresa del periódico, este artículo está incluído dentro de un suplemento llamado “Revista de verano” que lleva a Homer en su portada, así que añadimos la portada a nuestra galería de portadas.

Fuente: El País

La teología «oculta» de los Simpson

17 February, 2008 por  
Archivado en Artículos

Haciendo clic en la imagen podéis leer un artículo publicado el pasado miércoles 13 de febrero en el diario La Razón acerca de las referencias teológicas de la serie.
Muchas gracias a nuestro visitante Álex M. F. por escanear el artículo.

Página siguiente »